1. El viaje misionero de Pablo y el significado de la expansión del evangelio
El Pastor David Jang, tomando como base Hechos 20, profundiza en el tercer viaje misionero de Pablo y en los diversos acontecimientos que ocurrieron durante ese período, mostrando cómo el evangelio se expandió. En esta enseñanza enfatiza que, aunque cada paso de Pablo no fue nada sencillo, se manifiesta una gracia paradójica: a través de muchas aflicciones y la oposición de enemigos, el evangelio avanza aún más. En particular, el Pastor David Jang menciona la visión tradicional de que, durante los tres meses que Pablo permaneció en la región de Corinto (Hch 20:3), escribió la Epístola a los Romanos, la cual, según explica, es la más fundamental de sus cartas y la que trata con mayor detalle la esencia del evangelio.
Observando la escena en la que, tras la conmoción en Éfeso (Hch 19) y el cese de la revuelta, Pablo exhorta a los discípulos y parte hacia Macedonia (Hch 20:1), el Pastor David Jang subraya que Pablo proclamó el evangelio de un modo directo e intransigente, llegando a convertirse en el "foco de las discordias". Ese evangelio es la Palabra del Señor en sí misma y no debe ser suavizado ni debilitado según las circunstancias o los intereses de cada quien. Tal y como el Señor declaró: "He venido a arrojar fuego a la tierra" (Lc 12:49), cuando se predica esta Verdad inquebrantable, inevitablemente surgen conflictos en toda región a la que llega.
La proclamación del evangelio actúa, por tanto, como una espada de doble filo: para muchos es un mensaje de vida, pero para los grupos que ostentan tradiciones o privilegios, representa un gran motivo de incomodidad y enfrentamiento. El Pastor David Jang menciona los numerosos sufrimientos de Pablo para ilustrar esto. En 2 Corintios 11 se detalla cómo él fue azotado en varias ocasiones, encarcelado y amenazado de muerte por sus compatriotas (2 Co 11:23-27). Sin embargo, la carga más pesada para Pablo era "la preocupación constante por todas las iglesias" (2 Co 11:28). Por ello, revisitaba cada iglesia que había fundado y les enseñaba y exhortaba para que se mantuvieran firmes.Según el Pastor David Jang, esa actitud de Pablo debe servir de modelo a la Iglesia, a los pastores de hoy y a todos los creyentes. El evangelio no se limita a predicarse para luego desentenderse; sino que hay que seguir cuidando de quienes lo han recibido, velar para que permanezcan firmes en la fe y "volver a confirmar y exhortar" cuantas veces sea necesario. Los tres viajes misioneros de Pablo constituyen un "largo recorrido" en el que cada semilla del evangelio, plantada a modo de punto inicial, se fortalecía ayudando a que los nuevos creyentes crecieran saludablemente, tal como explica el Pastor David Jang.
En el primer viaje, Pablo fundó iglesias; en el segundo, las visitó de nuevo; en el tercero, volvió a confirmar su estado y, de ser necesario, escribía cartas para mantenerse en contacto, característica principal de su estrategia evangelística. Por ejemplo, tras llevar el evangelio a la región de Galacia, escribió la Epístola a los Gálatas para reafirmar la gran verdad de que "somos salvos únicamente por la fe", enviando y recogiendo a colaboradores como Timoteo, todo con el fin de mantener la pureza del evangelio. De este modo, el Pastor David Jang insiste en que la misión consiste tanto en "ensanchar el territorio" (1 Cr 4:9-10, la oración de Jabés) como en consolidar y afianzar el territorio ya abierto, es decir, una labor de doble vertiente.
El Pastor David Jang señala la fuerte posibilidad, según la tradición, de que Pablo escribiera la Epístola a los Romanos durante su estancia de tres meses en Corinto (Hch 20:3), mencionando con detalle el deseo de Pablo de ir a Roma (Ro 15). Pablo, ansiando proclamar el evangelio hasta lo último de la tierra, anhelaba llegar a España (Sefarad). Pero antes debía llevar a Jerusalén la ofrenda recolectada por las iglesias gentiles para socorrer a los hermanos que sufrían escasez (Ro 15:25-28). El Pastor David Jang subraya cómo Pablo, al describir la gran ciudad de Roma apenas como un "lugar de paso", revela su ferviente llamado a la evangelización mundial -es decir, a llevar el evangelio hasta el fin de la tierra-, y cómo al mismo tiempo eligió "ir en sentido contrario" para socorrer a los hermanos necesitados de Jerusalén, encarnando la unión entre pasión misionera, solidaridad interna de la Iglesia y servicio mutuo.
El Pastor David Jang comenta: "Pablo siempre estuvo en peligro de ser capturado o asesinado y, aun así, volvía a las iglesias que había fundado para ver cómo crecían. También regresó a Jerusalén con la ofrenda, a pesar de la amenaza de muerte que allí le aguardaba. Vemos que el evangelio es amor, y que el amor es más fuerte que la muerte (Cnt 8:6)". Aun cuando enfrentaba oposición tras oposición, Dios le abría siempre un nuevo camino. Así, Pablo ganaba cada vez más colaboradores y se producía una comunión más estrecha entre las iglesias.
De esta manera, en el primer punto, "El viaje misionero de Pablo y el significado de la expansión del evangelio", el Pastor David Jang destaca que la predicación del evangelio no consiste meramente en "salir al mundo", sino que debe incluir "cuidado, solidaridad y amor". Pablo, tras dejar una iglesia, siempre regresaba a visitarla, arriesgando su vida para volver a verla; escribía cartas para corregir y enseñar. Y cuando la iglesia de Jerusalén atravesó tiempos difíciles, las iglesias de Macedonia y Acaya (incluyendo Corinto) recogieron con gusto ofrendas para asistirla, reconociendo así que la Iglesia primitiva era verdaderamente "un solo cuerpo".
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2. La unión y la esencia de la entrega en la comunidad de la Iglesia
Otro tema que se desprende de la parte final del tercer viaje misionero de Pablo es su decisión de llevar a Jerusalén la ofrenda colectada por las iglesias gentiles para los hermanos de aquella ciudad. El Pastor David Jang se remite a los capítulos 8 y 9 de la segunda carta a los Corintios para explicar los principios de esta ofrenda, enfatizando el ardiente amor manifestado por la Iglesia en Macedonia.En 2 Corintios 8:1-5 se describe cómo las iglesias de Macedonia, a pesar de "gran tribulación", "abundante gozo" y "extrema pobreza", ofrecieron "con generosidad" para la colecta. El Pastor David Jang señala que no lo hicieron por tener comodidades materiales, sino que fue el fruto de la gracia abundante del Señor Jesucristo, quien les transformó en personas que dan con voluntariedad. Jesús se hizo pobre a pesar de ser rico, por amor a nosotros (2 Co 8:9). Esa misma gracia llevó a los creyentes a servir con amor, concretándose en la ayuda material a los hermanos de Jerusalén que atravesaban una época de necesidad.
El Pastor David Jang describe esto como "la paradoja del evangelio". De acuerdo con la lógica humana, parece imposible dar de lo que no se tiene; sin embargo, quien ha experimentado la gracia de la cruz sabe que Jesús le dio vida, salvación y una riqueza interior. Por ello, aun careciendo de bienes, puede ofrecer generosamente, y es esta generosidad la que se convierte en un "lazo de amor" que une poderosamente a la Iglesia. Cuando Pablo escribe Romanos (aludiendo al capítulo 15), expresa que "así como los gentiles han recibido bendiciones espirituales en Cristo, es justo que ellos, a su vez, sirvan con bienes materiales a la Iglesia de Jerusalén". No se trata de una simple caridad, sino de una "unión en la Iglesia" expresada con actitudes de deuda y servicio mutuo al haber compartido las riquezas espirituales.
La unión y la entrega de la Iglesia también se manifiestan en el hecho de que diversos representantes acompañen a Pablo en cada ciudad por la que pasa para llevar la ofrenda (Hch 20:4). Personas de Berea, Tesalónica, Derbe y Asia se unieron para transportar juntos el donativo a Jerusalén. El Pastor David Jang destaca que esta escena ejemplifica "la cooperación de la Iglesia universal", un movimiento para sostener a la iglesia "madre" o iglesia principal de Jerusalén. Pablo no llevaba la ofrenda solo; representantes de las distintas congregaciones viajaban con él, siendo testigos de cuán valiosa era esa ofrenda y fortaleciendo de manera viva la comunión y la confianza entre iglesias.Asimismo, el Pastor David Jang recuerda que Pablo establecía correspondencia, enviaba colaboradores y los volvía a llamar, fomentando así el intercambio humano y material entre las iglesias. "Para nosotros, que vivimos en el siglo XXI, Dios ha provisto el desarrollo de la comunicación y la tecnología, herramientas que pueden facilitar la unión de forma rápida y extensa", indica. Hoy día, con un solo clic un mensaje puede llegar de inmediato, y los modernos medios de transporte permiten cubrir grandes distancias en poco tiempo, por lo que "nos es más sencillo que a la Iglesia primitiva alcanzar la unidad". Sin embargo, muchas iglesias de nuestro tiempo están inmersas en divisiones y conflictos internos, y por eso el Pastor David Jang insta a que recordemos la enseñanza espiritual de la Iglesia primitiva.
En especial, señala que uno de los motivos de división más comunes en la Iglesia es "el problema del dinero". Contrasta cómo en tiempos de Pablo, en lugar de pelear por cuestiones económicas, se compartía lo que tenían y se unían para ayudarse mutuamente. El traslado de la ofrenda de las iglesias gentiles a la de Jerusalén conllevó asombrosas manifestaciones de gracia. El hecho de que judíos y gentiles se reconocieran, se apoyaran y se ayudaran mutuamente sirvió como prueba decisiva de un evangelio que supera las barreras de etnia y cultura.
El Pastor David Jang describe todo esto como "la esencia de la comunidad de la Iglesia, fruto del trabajo de amor, la obra de fe y la paciencia de la esperanza". La Iglesia es un solo cuerpo en Cristo. Si un miembro sufre, todos sufren con él; si uno padece hambre, todos se esfuerzan por cubrir esa necesidad. Esta es la diferencia fundamental entre la Iglesia y el mundo, y el lugar donde se hace real la Palabra de Jesús: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros" (Jn 13:35).
La gran lección que el Pastor David Jang quiere transmitir con el tema "La unión y la esencia de la entrega en la comunidad de la Iglesia" es que la unidad y el amor que demostraba la Iglesia primitiva no son meras anécdotas del pasado, sino un llamado que debemos cumplir hoy. Cuando la gracia llega a nuestras vidas, nuestro corazón se ensancha y, en consecuencia, nos desprendemos con gusto de nuestros bienes y tiempo. Esa comunión y entrega voluntaria constituyen el poder de la Iglesia y la vía más real y contundente para testificar el evangelio.
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3. La restauración de la vida y el crecimiento espiritual: en torno al suceso de EuticoEl Pastor David Jang se centra en el suceso de Eutico, narrado en Hechos 20:7 en adelante. Mientras Pablo enseñaba en Troas hasta altas horas de la noche, Eutico, un joven que se había sentado en la ventana del tercer piso, vencido por el sueño, cayó al vacío y murió. Sin embargo, cuando Pablo bajó, lo abrazó y declaró: "No os alarméis; está vivo" (Hch 20:10); el joven resucitó y volvió con vida a la comunidad.
El Pastor David Jang invita primero a imaginar la situación de culto en la Iglesia primitiva: no existían edificios altos ni grandes auditorios, por lo que solían reunirse en la planta superior de una casa particular. Se congregaban hasta bien entrada la noche para escuchar la Palabra porque, muy probablemente, debían trabajar de día para ganarse el sustento. El hecho de que Eutico estuviera sentado en la ventana resulta muy comprensible en un espacio reducido y abarrotado.Según el Pastor David Jang, Eutico era un "joven" y, según algunas teorías, posiblemente un esclavo que, tras terminar sus labores diarias, asistió a la reunión y sucumbió al cansancio mientras escuchaba la enseñanza de Pablo. El médico Lucas, autor del libro de Hechos, constata con claridad: "Lo recogieron muerto" (Hch 20:9).
Entonces Pablo "se tendió sobre él y, abrazándolo, dijo: 'No os alarméis; está vivo'" (Hch 20:10). El Pastor David Jang explica que, al igual que Elías y Eliseo cuando oraron por los niños muertos (1 Re 17; 2 Re 4), aquí se plasma tanto la fe poderosa como el amor intenso de Pablo. Abrazar el cuerpo de Eutico no era solo un acto para obrar un milagro, sino la expresión de un amor urgente y ferviente que sujeta a un alma al borde de la muerte.
Para el Pastor David Jang, se trata de un "milagro de vida" que sintetiza la vitalidad y la esencia de la comunidad espiritual de la Iglesia primitiva. Pablo detuvo su predicación y corrió inmediatamente hacia Eutico para abrazarlo, declarando: "Está vivo". Aunque Lucas (médico) había certificado su muerte, Pablo no dijo "Ha muerto", sino que, con la autoridad espiritual y su fe en la intervención divina, proclamó: "Está vivo".
Al recobrar la vida y volver al lugar de culto, Eutico trajo gran consuelo y alegría a todos (Hch 20:12). El Pastor David Jang lo interpreta como un símbolo de la "Iglesia que vence a la muerte". Si bien el aposento alto era un lugar limitado y precario, en él se manifestó el poder del Señor para resucitar a un joven que había caído. Así queda claro que la necesidad física o las circunstancias estructurales no pueden frenar la fuerza de la fe y el cuidado amoroso de un líder espiritual como Pablo.Además, el Pastor David Jang afirma que la Iglesia debe ser una comunidad real que "se ocupa de la vida y vence a la muerte", no un mero concepto abstracto. Ante la caída mortal de Eutico, Pablo no se quedó lamentando la interrupción del culto ni buscando culpables; se lanzó de inmediato a socorrer al joven como lo haría un padre (1 Co 4:15). La Iglesia, por tanto, debe ser la primera en responder ante emergencias y cuidar las almas con amor sacrificial.
Aplicándolo a la realidad actual, el Pastor David Jang llama a la reflexión sobre si no estamos, en ocasiones, demasiado enfocados en la estructura, el programa y el protocolo del culto, descuidando la atención personal y el cuidado mutuo. "Debemos preguntarnos: ¿no será que nuestros jóvenes se están quedando dormidos espiritualmente y cayendo al vacío sin que la Iglesia se ocupe con amor de ellos?" Y exhorta a que la Iglesia sea ese "aposento alto" seguro para los jóvenes que trabajan duro, para los que afrontan diversas presiones de la vida y apenas pueden poner un pie en la puerta de la Iglesia.
El Pastor David Jang añade que la experiencia de Eutico al "morir y resucitar" debió imprimir en su fe un cambio radical. Al haber tocado la frontera misma de la muerte y recobrado la vida, su comprensión del poder de la resurrección de Cristo sería mucho más profunda. Asimismo, la comunidad experimentaría la firme certeza de que "cuando nos unimos, el Señor hace milagros".Por ende, el punto "La restauración de la vida y el crecimiento espiritual: en torno al suceso de Eutico" demuestra que la Iglesia no es simplemente una asamblea religiosa, sino un espacio donde se gestiona y se vence la muerte gracias al poder de la vida en Cristo. Aquel hecho extraordinario no sucedió solo en la Iglesia primitiva; también hoy Dios puede obrar del mismo modo si tomamos esta Palabra en serio y nos comprometemos a amar, declarar con fe "¡Está vivo!" y a no cejar en el cuidado práctico de cada persona, enfatiza el Pastor David Jang.
Así, en su exposición de Hechos 20, el Pastor David Jang se detiene en tres líneas temáticas:
1. Cómo el viaje misionero de Pablo evidencia la expansión del evangelio y que, a pesar de las adversidades y la oposición, el evangelio se esparce aún más.
2. Cómo las iglesias se apoyan mutuamente con acciones concretas de solidaridad y entrega, mostrando su unidad en Cristo.
3. Cómo el suceso de Eutico revela el poder de la vida que vence a la muerte y se convierte en el núcleo del crecimiento espiritual personal y comunitario.
El Pastor David Jang insiste en que estos acontecimientos no son meros relatos del pasado, sino que reflejan la obra del Dios vivo que sigue actuando hoy. Si nos aferramos a esta Palabra y obedecemos, podemos experimentar milagros y gracia similares. Por encima de cualquier conocimiento o teoría, el evangelio es un poder capaz de dar vida a cada alma, de unificar a la Iglesia y de impulsar el cumplimiento de la misión "hasta lo último de la tierra" (Hch 1:8).
Por último, el Pastor David Jang expresa su pesar al ver que muchas iglesias, pese a disfrutar condiciones mucho más cómodas que la Iglesia primitiva, han perdido el ardor misionero y viven sumidas en conflictos y divisiones internas. Recuerda la intensa pasión de Pablo, su ruta de viaje y la redacción de la carta a los Romanos, e invita a usar la tecnología, la comunicación, la imprenta y los medios digitales para "acelerar" la difusión del evangelio. De lo contrario, advierte, corremos el riesgo de perdernos la obra del Espíritu Santo reflejada en Hechos. Por consiguiente, debemos ser conscientes del camino a seguir, de aquello a lo que hemos de consagrarnos y, con el mismo celo de Pablo, servir con amor a cada alma y esforzarnos por la unidad de la comunidad cristiana.
El capítulo 20 de Hechos describe cómo el evangelio no se detuvo a pesar de las amenazas y dificultades que Pablo enfrentaba en su intensa travesía misionera, cómo las iglesias se unían para apoyar a la de Jerusalén, y cómo el milagro de Eutico ilumina el verdadero carácter de la Iglesia. El Pastor David Jang lo resume como "una Iglesia unida en el amor, que corre para rescatar al hermano débil, que extiende el evangelio hasta los confines de la tierra y, al mismo tiempo, se cuida y se fortalece mutuamente". Y desafía a los creyentes y a los siervos de hoy a cumplir esta misma misión.