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Pastor David Jang (Olivet University): el sufrimiento glorioso y la esperanza de gloria

A finales del verano de 1741, en Londres, un anciano compositor descendía al momento más oscuro de su vida. Georg Friedrich Händel había sufrido una parálisis parcial tras un derrame cerebral y, además, estaba arruinado económicamente. Acosado por las deudas y rodeado por las burlas de quienes pensaban que su carrera había terminado, se encerró por completo. Sin embargo, veinticuatro días después, de aquel silencio no nació un lamento, sino una de las obras más grandiosas de la historia: el oratorio El Mesías.

Su famosa confesión, pronunciada entre lágrimas -"He visto el cielo y he contemplado al gran Dios"-, revela una verdad profunda: el sufrimiento no siempre es un castigo que simplemente debe soportarse; muchas veces es el escenario donde la gloria de Dios comienza a manifestarse.

Esta imagen conecta de forma poderosa con el mensaje que el pastor David Jang expone en su reflexión sobre Colosenses 1. Cuando el apóstol Pablo, encarcelado en Roma, escribió: "Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros", no estaba negando el dolor. Más bien, estaba mostrando que incluso en medio de la aflicción existe una obra divina en marcha. El pastor David Jang explica con profundidad que el sufrimiento del creyente puede convertirse, por la gracia de Dios, en un himno de gloria.

El sufrimiento no es el final, sino un instrumento santo

Con frecuencia vemos el sufrimiento como algo inútil, como una interrupción dolorosa que hay que evitar a toda costa. No obstante, el pastor David Jang invita a mirar este tema desde la perspectiva de Pablo: "completar en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo" no significa que la obra redentora de Jesús en la cruz haya sido insuficiente. La salvación ya fue plenamente consumada por Cristo.

Entonces, ¿qué significa? Significa que el evangelio completo y perfecto sigue extendiéndose al mundo a través del servicio, la entrega, la perseverancia y, muchas veces, el sufrimiento de quienes forman parte del cuerpo de Cristo. Así como Händel escribió una obra inmortal en medio de su quebranto, también Dios obra a través de las debilidades humanas para revelar algo eterno.

Para Pablo, la prisión no era una derrota del evangelio, sino un lugar desde el cual Dios seguía actuando. El pastor David Jang subraya que el sufrimiento del creyente nunca es vacío cuando está unido a Cristo. Las lágrimas derramadas por la Iglesia, el cansancio en el servicio, la fidelidad en medio de la prueba y la perseverancia en tiempos difíciles no se pierden. Todo ello forma parte de la obra de Dios y se convierte en semilla de gloria futura.

El misterio revelado: Cristo en vosotros

Colosenses 1:26-27 presenta una de las verdades más profundas del evangelio: el misterio que había estado oculto durante siglos ha sido finalmente revelado. ¿Y cuál es ese misterio? "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria".

El pastor David Jang destaca la fuerza de esta expresión. El evangelio no es solo una doctrina, una tradición religiosa o una promesa distante. Es la realidad viva de Cristo habitando en el corazón del creyente. No se trata simplemente de esperar ayuda desde el cielo, sino de vivir con la certeza de que el Señor mismo mora en nosotros por medio de su Espíritu.

Esta verdad transforma por completo la manera en que enfrentamos el dolor. Si Cristo está en nosotros, entonces la desesperación no tiene la última palabra. Si Cristo está en nosotros, entonces el sufrimiento no define nuestra identidad. Si Cristo está en nosotros, entonces aun en la noche más oscura existe una esperanza que no puede ser destruida.

El pastor David Jang insiste en que el creyente no vence porque las circunstancias mejoren rápidamente, sino porque aprende a mirar a Cristo dentro de sí antes que a la crisis que lo rodea. Allí nace la verdadera fortaleza espiritual.

La energía espiritual que viene de lo alto

¿Cómo pudo Händel terminar El Mesías en tan poco tiempo y en una condición tan frágil? Más allá de su talento, parece evidente que fue sostenido por una fuerza que superaba sus limitaciones humanas. Esa misma verdad aparece en la confesión de Pablo en Colosenses 1:29, cuando declara que trabaja según el poder de Dios que actúa poderosamente en él.

El pastor David Jang aplica esta enseñanza a la vida cristiana actual. Muchos creyentes viven agotados porque intentan sostener su fe, su servicio y su llamado con sus propias fuerzas. De allí nace gran parte del cansancio espiritual, la frustración e incluso el desánimo ministerial. Pero la obra de Dios no se realiza con mera capacidad humana; se realiza por el poder del Espíritu Santo.

Como administradores de la casa de Dios, no servimos con recursos propios, sino con lo que el Señor provee. Por eso, el pastor David Jang exhorta a depender de la energía espiritual que viene de lo alto. Cuando el creyente reconoce su debilidad y deja de apoyarse en sí mismo, comienza a experimentar el poder de Dios de una manera más profunda y real.

Pablo pudo mantenerse firme no porque fuera invencible, sino porque había aprendido a vivir sostenido por la fuerza de Cristo. Esa misma gracia sigue disponible hoy.

Del dolor a la alabanza

El célebre "Aleluya" de El Mesías no brotó de una etapa cómoda o triunfal en la vida de Händel. Surgió desde el sufrimiento, desde la fragilidad y desde una experiencia límite. Precisamente allí, en lo más profundo del dolor, nació una alabanza que ha atravesado generaciones.

Ese mismo principio espiritual aparece en la enseñanza del pastor David Jang. Cuando el creyente comprende que Cristo está en él, el sufrimiento deja de ser solo una carga y comienza a convertirse en un lugar de transformación. No porque el dolor en sí mismo sea bueno, sino porque Dios es capaz de obrar gloria incluso a través de aquello que parecía una derrota.

Si hoy su vida atraviesa una etapa oscura, si enfrenta aflicción, cansancio o incertidumbre, Colosenses 1 ofrece una respuesta llena de esperanza: Cristo está en usted, y esa es la esperanza de gloria. El dolor presente no es el capítulo final. En las manos de Dios, incluso el sufrimiento puede convertirse en preludio de una obra hermosa y eterna.

Sobre el pentagrama de la vida humana, Dios sigue escribiendo una melodía de redención. Y muchas veces, las notas más profundas de esa melodía nacen precisamente en medio de la prueba.

davidjang.org